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11.1.07

MANUEL MANILLA

La biografía de Manuel Manilla es un rompecabezas incompleto, donde no están las piezas más importantes. No se conservan actas de nacimiento, matrimonio ni defunción, no hay retratos. Se desconoce cuántos hijos y hermanos tuvo. Solo un par de testimonios breves señalan que él y su hijo eran grabadores. Dice la leyenda o la historia, quien sabe, que hay cuatro fechas importantes en su camino por el mundo de los vivos: nace en 1830, desde 1882 colabora para Antonio Vanegas Arroyo, en 1892 se retira (dejándole la posta en el taller de Vanegas Arroyo a un grabador 22 años menor que él... José Guadalupe Posada) y muere de tifo en 1895.

No se puede resumir la obra de Manilla en el simple hecho de ser el cimiento sobre el cual Posada construye su obra más significativa. Manuel Manilla es pionero en diversas formas de expresión impresa y, como tal, se le debe reconocer. Fue el primer grabador que se especializó en publicaciones infantiles, en la producción periódica de calaveras, y en la ilustración de cancioneros populares. También abrió camino diseñando portadas de libros en encuadernación rustica, produciendo grabados para carteles de espectáculos, e ilustrando textos escolares y anuncios publicitarios.

Nadie de su época hizo una aportación tan variada y tan importante al arte gráfico mexicano.

Heredero de la estampa colonial, Manilla mantiene un estilo casi inmutable durante décadas, y crea una forma de expresión muy auténtica. No tiene aspiraciones de artista: es un grabador artesanal del pueblo que retrata a sus iguales con dedicación y simpatía.

Observador minucioso de la vida cotidiana, logra en ocasiones grandes obras de pequeño formato. Relegado y confundido durante largo tiempo, espera solamente un mayor reconocimiento de su obra para que se le conceda su justo lugar dentro del arte mexicano y mundial.

Querido Manuel: La Calavera Valiente lo saluda e intenta correr el velo que cubre a su importante figura.

Salud maestro!, brindo con y por usted!
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7.12.06

JOSÉ GUADALUPE POSADA

Nació un 2 de febrero de 1855 en Aguascalientes y se murió para convertirse en calavera un 20 de enero de 1913 en la Ciudad de México.

Fecundo, imaginativo, ingenioso, ingenuo e irónico fue uno de los que mejor han interpretado, en su obra, la vida y las actividades sociales del pueblo mexicano.



José Guadalupe Posada es considerado "el artista popular", porque provenía del pueblo, porque nutrió su obra del imaginario popular mexicano y porque hizo de él mismo su público, es un maestro del Arte Mexicano, a pesar de ser haber sido rechazado en su época por algunos artistas académicos.

Y es que sus estampas, en las que el artista presentaba el verdadero rostro de la realidad mexicana (caótica, pasionaria, llena de muerte, aunque al mismo tiempo llena de vida... como hoy en día), chocaban de frente con la corriente de pensamiento que vivía el país a fines del siglo XIX, en la que la ciencia y la razón, lo llevarían al progreso y a las buenas costumbres.


Sus imágenes criticaban, con un atrevido humor negro, la desigualdad e injusticia social que existía en la sociedad porfiriana; cuestionaba su moralidad y su culto por la modernidad. Describía con originalidad el espíritu del pueblo mexicano, desde los asuntos políticos hasta la vida cotidiana, desde el terror por el fin de siglo y por el fin del mundo, hasta los desastres naturales, las creencias religiosas y la magia.


Él revivió a las calaveras, las vistió de gala, las llevó a las jodas del barrio, a la casa de los ricos, y las montó en bicicleta y a caballo en el humorístico festín macabro -histriónico y satírico- que no tiene paralelo. Por medio de ellas Posada y Venegas Arroyo (su editor), no únicamente señalaron gráficamente las lacras, las miserias y los errores de la sociedad de esa época, sino que hicieron sátira de los políticos ambiciosos y tiránicos.


Posada es considerado como el prototipo del artista del pueblo y su defensor más aguerrido y es a la vez una vena vital del arte mexicano del siglo XX, comenzando por el movimiento muralista, y por artistas como Diego Rivera y José Clemente Orozco, quienes admitieron en su tiempo ser admiradores y seguidores de éste gran artista popular.

Su obra sigue vigente en esta sociedad actual tan desigual, seguramente por ese atrevimiento a ironizar a las clases dominantes por medio de un dibujo.

La Calavera Valiente saluda al maestro
y se despide con una frase suya:

"La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera".

:: Foto de un mural que pintó Diego Rivera en un hotel.
:: Podemos ver al mismo Diego convertido en niño, dándole la mano a la

Calavera Catrina, a Frida Kahlo (con el símbolo del ying yang en su mano)
y a José Guadalupe Posada.